La política fiscal, en su doble vertiente de ingreso y gasto, es uno de los principales
mecanismos con los que cuenta el Estado para garantizar la realidad de los derechos
básicos de la ciudadanía y para poder paliar la desigualdad que genera el sistema
económico vigente. El gasto y la inversión pública sustentas las políticas sociales que
permiten aliviar la situación de las personas menos favorecidas y alentar la igualdad de
oportunidades.

Por ello, son extremadamente peligrosas las propuestas de reducciones de impuestos o
las manifestaciones contrarias a las contribuciones públicas.

Por el contrario, es necesario una suficiencia del sistema que garantice la estabilidad del
conjunto de inversión y gasto público sobre el que sustenta el modelo de Estado de
bienestar de nuestro país, de tal forma que las políticas sociales queden aseguradas a
corto, medio y largo plazo.

El debate no es subir o bajar impuestos, sino reducir los privilegios que disfrutan
determinadas rentas, patrimonios y actividades. Sin perjuicio de las mejoras en el control
de eficiencia del gasto público.

En aras de conseguir una fiscalidad justa, progresiva y con capacidad recaudatoria
suficiente para garantizar los derechos ciudadanos y las políticas sociales, así como
corregir la desigualdad, las organizaciones firmantes que formamos parte de la sociedad
civil, pedimos a los partidos políticos que incorporen las siguientes medidas en sus
programas electorales:

1 Priorizar el objetivo de que los ultrarricos contribuyan en una proporción
mucho mayor a la actual, de acuerdo con su elevada capacidad de pago.

    2 Incrementar la equidad y progresividad del sistema.

      3 Avanzar en la lucha contra el fraude fiscal. Para ello, es preciso:

        Defendemos avances en todos los aspectos anteriores para mejorar la equidad,
        progresividad y suficiencia de nuestro sistema fiscal. Porque sin justicia fiscal no hay
        justicia social.

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